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Un año con el iPhone 15 Pro Max: entre la satisfacción y la mirada puesta en lo que viene

porCarlos Sánchez

Jun 29, 2026

Ya va para un año que saqué el iPhone 15 Pro Max de su caja y, honestamente, se ha convertido en mi sombra. Ha sido mi herramienta para todo: más de 10,000 fotos, unos 1,500 videos, mi consola portátil, mi oficina móvil y hasta mi pantalla para ver series cuando ando fuera. Después de vivir pegado a él 24/7, el balance es positivo, pero tampoco me voy a poner a decir que es el equipo perfecto, porque no lo es.

La pantalla sigue dando una experiencia de primera, con un brillo que no decepciona ni bajo el sol más intenso de aquí. El rendimiento general es brutal, aunque no todo ha sido miel sobre hojuelas. El tema del calentamiento me dio dolores de cabeza al principio. Apple soltó parches que ayudaron, sí, pero el teléfono todavía se siente bastante calientito si le exiges de más, sobre todo si vas usando el GPS en el coche o te pones a grabar video en 4K en pleno verano. Es una cosa que todavía se siente evidente.

En cuanto a la cámara, es de esas que te invitan a jugar. Me ha gustado mucho, aunque siendo sincero, todavía tiene sus mañas. El procesamiento de las luces altas y el HDR a veces se pasan de lanza y terminan dejando resultados que podrían afinarse mejor. Pero, donde sí me quito el sombrero, es con la batería. Es una bestia. Después de 272 ciclos de carga, la capacidad se mantiene al 95%, lo cual me parece una joya para el uso que le doy.

Mientras disfruto —y sufro— estas particularidades de mi equipo actual, los rumores sobre el futuro ya están a todo lo que da. Se ha filtrado información de la supuesta placa base del iPhone 18 Pro y la cosa pinta interesante con el chip A20 Pro. Parece que Apple quiere dejar atrás el diseño tradicional “package-on-package” para saltar a la tecnología WMCM.

Lo que esto significa, en español sencillo, es que van a mover la memoria DRAM al lado del procesador en lugar de ponerla encima. ¿La lógica? Reducir el acoplamiento térmico. Es decir, que el procesador no le pase tanto calor a la memoria y todo el sistema se disipe mejor bajo cargas de trabajo pesadas. Si a eso le sumas que se rumora que usarán memoria LPDDR6 con un bus de 96 bits, la mejora en el ancho de banda y la eficiencia energética podría ser un salto de calidad importante.

También dicen que el NPU (la unidad para el procesamiento neuronal) viene bastante más grande, lo que deja claro que el enfoque en la IA va a estar a tope. Todo esto, sumado a la arquitectura de 2nm (el proceso N2 de TSMC) y esos capacitores nuevos de alto rendimiento, promete equipos hasta un 15% más rápidos y, sobre todo, mucho más eficientes energéticamente.

Todavía hay que agarrar estas filtraciones con pinzas, pero la hoja de ruta parece lógica. Se habla de que los modelos Pro y el esperado plegable compartirán 12GB de RAM, cámaras de 48 megapixeles y el módem C2, apuntando a un lanzamiento para septiembre. Mientras eso llega, seguiré dándole batalla a mi 15 Pro Max, que, con sus altas y sus bajas, ha cumplido bien su chamba.