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Esa ceremonia se suma a los numerosos eventos que hoy tienen lugar con ese motivo en otras ciudades del país, en cuyo marco se depositarán flores y se realizarán lecturas en sitios que fungieron como campos de concentración, entre ellos, Sachsenhausen y Ravensbrück.
A la ceremonia en el Bundestag (parlamento) asistieron el presidente de Alemania, Christian Wulff, la canciller federal Angela Merkel y el destacado crítico literario alemán de origen judío, Marcel Reich Ranicki, de 91 años.
El presidente del Bundestag, Norbert Lammert, señaló durante su discurso ante los parlamentarios que el recuerdo de las víctimas del nacional socialismo es una tarea que debe permanecer siempre vigente en Alemania.
Lammert apeló a los ciudadanos a demostrar coraje y valentía para oponerse a cualquier forma de extremismo de derecha, y reconoció la labor de aquellos alemanes que se manifiestan contra el neonazismo y "no toleran el odio ni la violencia".
Lammert se refirió al caso de la célula terrorista neonazi de Zwickau, que se detectó en noviembre pasado y a la que se adjudican 10 asesinatos con trasfondo racista, y señaló que debe hacerse todo lo posible para que los ciudadanos vivan en Alemania sin miedo.
El presidente del parlamento manifestó asimismo su preocupación ante los resultados de un estudio reciente sobre antisemitismo en Alemania, según el cual un 20 por ciento de los ciudadanos es de inclinación antisemita.
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