Sobrevivir a un divorcio, es sobrevivir al cambio. Comienzas a preguntarte “¿Qué haré ahora?” o “¿Cómo haré para rehacer mi vida?”. Es una situación que golpea a la autoestima. Nuestra psique se fragmenta y nuestras emociones nos sobrepasan sin poder manejarlas de manera adecuada. No sabemos cómo recuperar nuestra identidad.

Este es un tema que no habrían tocado nuestras abuelas, en esa época era un secreto bien guardado que muchas parejas tenían sus problemas, algunas las parejas que convivían en un símil de matrimonio y todos sabían, aunque la esposa fingía desconocerlo que el señor tenía otra mujer y otros hijos: la “venerable” institución de “la casa chica”. Las señoras “bien” tenían toda una serie de dichos para justificar su aguante: “Mientras a nosotros no nos falte nada…” o “Mientras él a mí me dé mi lugar…” o “Que me respete en la casa y en la calle que haga lo que quiera”. Hoy en día, las personas van en búsqueda de la felicidad. Ahora nos damos cuenta de que la vida sólo se vive una vez, que vivimos más años y ya no queremos continuar una relación con alguien a quien ya no queremos o que nos hace sufrir.

Separase es un quiebre del proyecto en común el de pareja y en el que se pensó que era para siempre. Es una pérdida, un duelo. Con frecuencia la ruptura matrimonial o de la pareja puede ser percibida como un fracaso personal. No es fácil recuperar la independencia y mucho menos la individualidad, cuando has pasado tanto tiempo formando parte de la vida de otro.

La potencia del quiebre será distinta para mujeres y hombres, con hijos y sin ellos. “Hay mujeres que viven relaciones de dependencia, por ejemplo, las que se casaron muy jóvenes y ahora tienen 45 años. Nunca han tenido otra pareja ni otra forma de vida, que ser la esposa de, la mamá de y los hijos ya están grandes. Entonces se acaba la relación y quedan vacías ellas suelen consultar por depresión, por no encontrar sentido a la vida.

En cambio, las que no tuvieron hijos se atreverán más a volver a empezar ya que no habrían construido su identidad a través de la pareja, aunque no por eso serán menos dependientes en sus afectos.

En ese sentido, el problema estaría que “cuando armamos pareja está muy instalada la idea de la dependencia afectiva y muchas mujeres hipotecan sus proyectos personales de vida perdiendo totalmente su autonomía, entonces cuando se separan, quedan sin piso y con rabia por la postergación que hicieron de su propia vida”, explica Patricia Olea Castro.

En cuanto a la reacción de los hombres, según la experiencia clínica y la tesis de magíster que realizó la psicóloga Schwager Dorn, ellos tenderán a salir con los amigos de parranda.

“Los hombres tienden más a tomar, a consumir drogas, pastillas para dormir, despertarse. Otros se concentran en el trabajo y si no lo logran, porque la separación los invade, quedarán sobrepasados y colapsarán en su organización personal”.

Algunos de ellos empezarán a vivir otra vida rápidamente, como recuperando el tiempo perdido y viviendo vida de solteros cuando la mujer se queda con la responsabilidad cotidiana de los hijos. “Si tienen hijos, es como que se sienten mejores padres, o se esfuerzan por serlo, presentes, cercanos, hacen hartos sacrificios, como levantarse muy temprano e ir a dejarlos desde muy lejos al colegio”.

Con optimismo, una parte importante de los separados volverá a reconstruir su vida, desde un proyecto familiar de a dos, con la idea que ojala en esta oportunidad sea para siempre. “Toman la experiencia y el aprendizaje de la separación como reglas de comportamiento, para ser aplicadas no solo en una nueva relación de pareja sino también con otras personas”.

Lo más importante es no cometer los mismos errores que llevaron a la relación anterior al fracaso. Ambas partes pusieron su granito para que la relación no funcionara.

Las personas pueden soportar que haya una persona mejor, que haga feliz a su pareja como ellos o ellas no han sabido. Esta es una parte importante del duelo que suele afectar el orgullo personal o amor propio.

Si te divorciaste estarás esperando encontrar una relación de pareja que sea más estimulante, y no volver a vivir lo anterior.

El amor y la pasión verdaderos acaban siempre por aparecer, incluso aunque no te lo creas y no te queden ganas de seguir intentándolo.

Recomendaciones:

1.Lo primero antes de plantearte cómo rehacer tu vida es aprender a desaprender lo aprendido, valga el juego de palabras para llamar tu atención. Desaprender lo que hasta el momento de la ruptura era considerado como la columna vertebral de tu matrimonio puede suponer un esfuerzo considerable, sobre todo si te tomas la ruptura sentimental como un fracaso, lo cual no deja de ser un error o espejismo del ego.deberían someterse antes a una descompresión sentimental, aprender a quedarse solo, a reconstruirse como persona y como individuo. Estudios de los especialistas indican que cuando ha existido una relación muy prolongada de matrimonio, la identidad de la persona esta muy asociada al cónyuge con el cual estuvo casado, por lo que lo importante aquí es que tú encuentres tú esencia como persona (tus fortalezas y debilidades), antes de que te vuelvas a enamorar para poder entregar un sentimiento verdadero y sin heridas que podrias afectar a esta nueva relación y volver a vivir una separación.

2. No evadas de tus sentimientos: es normal hacerlo, ya que enfrentarlos puede ser demasiado doloroso. Sin embargo, es necesario hacerlo, porque solo así podrás iniciar un viaje hacia el florecimiento de tu ser interior.

3. Aceptar el Cambio: acepta lo que ocurrió, para poder comenzar a dejar ir.

4. Recuerda que es un proceso: la pérdida es parte de la vida, y el duelo es cómo aceptamos esas pérdidas. El divorcio puede ser una oportunidad para comenzar un procesos de moverte hacia tí mismo, de encontrar un propósito, de crear la persona que tú siempre quisiste ser, y vivir la vida que siempre quisiste vivir.

5. Trata de ser más objetivo en lo que buscas de esta nueva relación y en lo que la vida real te puede dar. Lo mejor es hacer un buen análisis de conciencia, con terapeuta al lado, para no arrastrar viejos vicios a esta segunda oportunidad

6. La separación o el divorcio puede ser la oportunidad para desarrollar todo aquello que por diversas circunstancias quedó aplazado.

7. Después de un proceso de divorcio tienes el derecho a rehacer tu vida pero teniendo en cuenta que siempre los hijos no deben salir afectados dentro de lo posible por lo que el contacto con ellos es importante y el expresarles siempre cuanto uno los quiere y que, independiente a que ahora no están juntos los padres, siempre van a recibir su apoyo y amor.

En tu nueva relación comienza a cultivar desde el inicio la comunicación y confianza y esperando pueda comprender que el solo hecho de estar divorciado con hijos no implica que lo dejaras de lado por ir a la casa de tu ex para ver a tus hijos. Por esta razón la nueva pareja debe ser seleccionada con mucho cuidado para no ocasionarle daño a ti o a la nueva pareja. De esta manera estarás dándote una nueva oportunidad para enamorarte y volver a sentir el amor en tu vida.

Reflexiona sobre estos aspectos:

Las nuevas modalidades de relación
Afortunadamente, hoy existen varios ‘modelitos’ de relación que se ajustan a tu tipo, a tu estilo de vida y a tus necesidades actuales. Así que echemos una miradita a cada uno y su “receta e ingredientes” para que encuentres
el que se ajuste a tu nueva forma de ser y lo lleves a buen término. La mayoría de las parejas en “segunda vuelta” vienen de otra relación en la que hubo hijos. La convivencia es difícil; y con niños ajenos, más. Pero no tienes que imponerte la obligación de quererlos o imponerle que quiera a los tuyos. Con un poquito de respeto y de maña basta. Ya viste las desavenencias que los propios hijos pueden causar en la pareja, ¡no lo repitas con hijos ajenos!

Tiempo compartido
Cada quien en su casa y se visitan con o sin niños, dependiendo del acuerdo que hagan y de la relación que logren tener con los hijos de su pareja. Siempre se nos antoja estar “pegaditos el uno al otro” al inicio de una relación, pero si de veras te la planteas a largo plazo, es importante que los espacios ayuden a la convivencia y no que la compliquen. Tus hijos, mis hijos y –si se da el caso– nuestros hijos, hacen que la convivencia bajo un mismo techo convierta el paraíso en un infierno en poco tiempo, salvo escasas excepciones.

Mucho elogio y poca crítica
El hombre suele divorciarse con complejo de culpa hacia sus hijos y si surgen problemas con su nueva pareja, tiende a dar la razón a sus hijos; así que para no arriesgarte, aunque sus monstruos te hagan horror y medio, bájale a las quejas y las críticas y trata de concentrarte en lo positivo, por poco que sea. Si no se logra, siempre es mejor tomar tu distancia. Y si no puedes porque él tiene la custodia y necesita que tú vivas con ellos, busca una mediadora: terapeuta, nana, tía viejita, contadora de cuentos… ¡quien sea que te ayude a canalizar sus agresiones y manejar la situación! Como con el toro: un capote fino es lo mejor para no quedar entre los cuernos.

El anillo de “con permiso”
Otro punto que las abuelas habrían alucinado: ¿¡Cómo que vivir juntos sin estar casados?! Hoy se puede, pero desde luego, va en gustos y en criterios. Si esta fórmula te atrae, pero la familia es conservadora, haz lo que algunas parejas inteligentes: organizas la gran boda (por lo civil obviamente) con fiesta y muchos invitados. Luego te divorcias en secreto y vives en feliz amasiato. ¿Ventajas? Mantener ese sabor que tiene lo prohibido, la sensación de libertad que ambos disfrutan, la idea de que están juntos por gusto y que si no les gusta, pues sólo te devuelvo tu anillo y “con permiso, ya me voy”. Hay mayor interés por complacer a la pareja porque ambos saben que cada uno es libre de marcharse el día que quiera, existe más flexibilidad y coqueteo porque en el fondo, estás siempre conquistando al amante. Ambos cuidan más la relación en todos los sentidos.

La relación amnésica
Lo ideal es buscar a una pareja distinta de la que se convirtió en “ex”. Cuando la encuentres, recuerda que la relación anterior no existió. Ambos deben buscar una pareja que acepte el presente. Nada de jugar a las comparaciones (ni siquiera en tu mente): hay que borrar el pasado en serio. Ponerlo en un expediente para consultarlo un 29 de febrero si acaso.

Es una carga muy pesada tener que ser mejor que aquella o que aquel que dejamos. Búscale todas las cualidades que tiene y échale porras por ellas, no porque es mejor que tu ex. Y que él encuentre tus mejores cualidades, pero que no te quiera por ser tan distinta de “ella”. Esas relaciones de cuatro suelen ser desastrosas. Y cuando algo te moleste, respóndete con honestidad si te molesta porque se parece a tu ex o es porque en verdad ese rasgo te disgusta.

Una nueva realidad
Pon los pies en la tierra y deja los “brillitos” que te mareaban a los 20 en el cajón de los recuerdos. No hay nada más limitante en una relación de dos adultos jóvenes ya maduros (suponemos que si hubo una relación más o menos importante antes, no estamos hablando de dos chavitos, sino de dos personas que ya tuvieron tiempo de crecer sentimentalmente) que los “modos” y los “caprichos” de la primera juventud.

Ya no viene al caso que te enceles de sus amigos o de su mamá; ni es aceptable, tampoco, que él quiera controlar tu forma de vivir. Ambos deben ubicarse en su nueva realidad y hacerla nueva de veras.

Un ser humano de carne y hueso
Las mujeres somos muy dadas a la fantasía. Nos acostumbraron a enamorarnos de los héroes de la pantalla (chica o grande) o de las novelas y soñamos con hombres que no existen. El perfecto caballero, el “eterno novio”, el romántico y el detallista suelen ser personajes de Hollywood (¡y del de antes!), pero no de la vida real. Sin embargo, hay bellezas de carácter: como la lealtad, la confiabilidad y la solidez moral, que no aparecen a simple vista. Amarra un poco la imaginación y más que un personaje, busca una persona de verdad. El entorno mismo donde la encuentres te hablará de su manera de ser. No busques a un hombre serio, capaz de comprometerse en un ambiente frívolo y superficial. Y si lo que quieres es un hombre divertido y chistoso, no lo busques en un ambiente serio y familiar.

Fuentes consultadas:

http://bit.ly/1fcVIes
http://bit.ly/1fcZpk9
http://bit.ly/1fnVEe4
http://bit.ly/1fnWesn