Por Verenise Sánchez

Ciudad de México. 28 de septiembre de 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- Eduard de la Cruz Burelo dejó por un día su laboratorio y sus investigaciones para platicar con niños y jóvenes sobre su trabajo en uno de los experimentos más grandes del mundo: el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés).

En el marco de la XXIII Semana Nacional de Ciencia y Tecnología, que se realiza del 23 al 28 de septiembre en el Zócalo de la Ciudad de México, presentó su charla Cazadores de lo infinito y sus máquinas colosales.

Dicha plática reunió a casi 50 personas y se realizó en el pabellón de las Redes Temáticas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). De la Cruz Burelo asistió como representante de la Red de Física de Altas Energías (Red FAE).

En una breve exposición de 20 minutos, el especialista en física de partículas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) explicó un poco de lo que él realiza en el experimento Solenoide Compacto de Muones (CMS, por sus siglas en inglés) del LHC.

También narró algunas anécdotas que han marcado su carrera como científico al participar en proyectos internacionales en donde colaboran miles de científicos, expertos en física de partículas, electrónica y materiales, muchos de ellos premios Nobel.

Entre las vivencias contó que hace un par de años, el director de Ford para América Latina visitó las instalaciones de uno de los laboratorios en los que él colabora y conversó con el titular de dicho laboratorio no sobre cosas de ciencia o tecnología, sino sobre liderazgo y motivación.

La clave está en dejar ser creativos a los científicos

Relató que el representante de Ford preguntó “¿cómo le haces para tener 15 mil científicos todos egocéntricos, que no le hacen caso a nadie, etcétera, todos trabajando para ti, además todos dándote resultados y generando tecnología? Yo tengo cinco mil ingenieros y no puedo hacer un carro que funcione como yo quiero”.

Entonces el director de este laboratorio le respondió, “el punto no está en decirles que hagan algo, los científicos vienen como niños chiquitos y me dicen ‘quiero hacer esto’ y yo les digo ‘sí’ y les doy lo que quieren. Ellos empiezan a hacer y construir cosas para poder llegar a donde querían y ellos ni siquiera saben que se puede aplicar para mejorar la vida cotidiana de las personas”.

Resaltó que algunas de las tecnologías que actualmente se usan en la vida cotidiana surgieron de proyectos de ciencia básica como los que se realizan en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en francés), en donde se encuentra el LHC.

Por ejemplo, el famoso WWW que actualmente usamos para navegar en Internet se desarrolló en el CERN para hacer posible la colaboración eficiente de científicos de diferentes países.

La tecnología de la “nube” para guardar información y consultarla en cualquier parte del mundo también surgió ahí para que los investigadores pudieran tener acceso a la información que se genera en los experimentos que ahí se realizan. Además, se han desarrollado tecnologías para dar terapia con protones que ayudan a combatir el cáncer, entre otras.

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