Por Amapola Nava

Ciudad de México. 30 de septiembre de 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- Obtener el ácido desoxirribonucleico (ADN) de los seres vivos pareciera ser algo extremadamente complicado y que solo puede realizarse en un laboratorio especializado con equipo de alta tecnología. Pero durante el taller Conociendo tu genoma, investigadores y divulgadores del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) diseñaron un experimento que, durante la XXIII Semana Nacional de Ciencia y Tecnología, permitió a los participantes obtener el ADN de una fresa.

En el taller Conociendo tu genoma, la coordinadora de Contenidos y Relaciones Públicas del Inmegen, Sofía Flores Fuentes, y Angélica Martell de La Paz, caracterizaron a la doctora A. D. Nina, personaje encargado de mostrar a niños, jóvenes y adultos dónde es que se encuentra el ADN en el cuerpo humano, cuál es su forma, su función y, desde luego, cómo realizar un experimento sencillo y con materiales accesibles, para extraer e incluso tocar el ADN de una fresa.

El taller tuvo una afluencia promedio de entre 500 y 600 personas al día, con grupos grandes y heterogéneos. No solo asistieron escuelas, hubo grupos formados por personas que pasaban, se interesaban por el tema y se quedaban a tomar el taller sin esperar nada a cambio, pero que salieron muy contentos con el aprendizaje obtenido, comenta Sofía Flores.

“El factor sorpresa del experimento vino al final del mismo, cuando se le agrega alcohol a la mezcla y aparece, allí, el ADN. No hubo un solo taller en el que alguien no haya hecho una expresión de ¡guau!, algo que fue muy gratificante”.

Aprendiendo sobre el código de la vida

Durante la impartición del taller, a Sofía Flores le impresionó cómo los conceptos en relación a la genética y a la medicina genómica son aún desconocidos para la mayoría de las personas.

“Me han preguntado si el tipo de sangre tiene que ver con que una persona sea obesa, o me han preguntado si con el ADN se pueden hacer pruebas de paternidad. Una pregunta muy recurrente ha sido que si al poner en un microscopio el ADN que extrajeron de la fresa podrían ver su estructura molecular. La respuesta es que no, que ningún microscopio en el mundo puede hacerlo”.

Pero Sofía Flores quedó aún más sorprendida al observar que después del taller las personas no solo ampliaban su conocimiento en el tema, sino que inmediatamente hacían relaciones con eventos de su vida cotidiana y llevaban el aprendizaje obtenido más a allá de los conceptos enseñados, trascendiendo a la formulación de más y más preguntas.

Cambio climático y ADN

La doctora A. D. Nina explicó durante el taller que el ADN de todos los seres vivos cambia de manera natural a través del tiempo, mientras las poblaciones van teniendo descendencia. En ocasiones estos cambios son benéficos y cuando los organismos se reproducen pueden transmitirlos a su descendencia, lo cual les ayudará a adaptarse mejor al ambiente que los rodea o a realizar de una mejor manera sus funciones fisiológicas.

Gracias a este proceso de variación en los genomas se ha tenido, a lo largo de la historia de la vida, una enorme cantidad de especies distintas, y que incluso en este momento se estén generando nuevas especies que, a su vez, generarán más especies.

Todas estas especies han ido cambiando para adaptarse a las condiciones del ambiente, pero con el cambio climático estas condiciones cambian mucho más rápido, sometiendo las especies a fenómenos naturales como huracanes o sequías que pueden acabar con poblaciones enteras.

Si el número de poblaciones se hace más pequeño, habrá muchas características benéficas que ya no podrán ser transmitidas a la descendencia. Entonces no solo disminuye el tamaño de la población, sino que se pierde variabilidad genética, diversidad.

Para saber cómo obtener el ADN de una fresa, da clic aquí.
Esto puede hacer que las especies se extingan, explica la doctora A. D. Nina, y el que una especie se extinga hace que las especies que interactuaban con ella sufran cambios en su forma de vida que, a su vez, genera cambios en otras especies y altera todo el entorno, íntimamente relacionado.

“El que una especie se extinga nos afecta a todos, por eso es importante que con nuestras pequeñas acciones podamos mitigar este cambio climático y protejamos todas las especies del planeta; nuestro ADN y el ADN de todas las especies nos lo van a agradecer”, concluye el personaje de la doctora A. D. Nina.

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